NOSOTROS

«Promovemos que las necesidades y preferencias de las personas se pongan en el centro de todos los esfuerzos».

Espacios - recepción.

Qué es
Open The Box

Open The Box somos una consultora de planificación estratégica comprometida con la mejora del entorno construido para favorecer al ser humano en sus múltiples dimensiones.

Con nuestras propuestas incrementamos el valor de los edificios convirtiéndolos en eficientes y saludables. Basamos nuestras propuestas en el conocimiento profundo, en las evidencias científicas y en la experiencia.

En Open The Box fomentamos los debates sobre los grandes temas de actualidad como la biofilia, la sostenibilidad, el ahorro energético y la ecología; y ayudamos a nuestros clientes a pensar creativamente sobre las oportunidades que estos temas generan. Trabajamos con empresas privadas, instituciones públicas y agencias gubernamentales.

También colaboramos con múltiples organizaciones para influir en los cambios que se están produciendo en las reglas del mundo del diseño y del uso de los edificios para que, además de que sean eficientes, también sean saludables. Promovemos con todo ello que las necesidades y preferencias de las personas se pongan en el centro de todos los esfuerzos.

Nuestras áreas de actuación abarcan temáticas como la energía del sol, evolución, biología, salud, capacidades, la importancia del sueño, imaginación y los errores que se han cometido en el diseño y uso de los edificios por no valorar suficientemente los citados puntos.

Los espacios, además de ser una experiencia estética, son una experiencia que afecta a nuestra biología, hecho poco conocido, entendido o valorado hasta ahora. Nosotros configuramos los espacios durante su diseño y construcción, y ellos nos configuran a nosotros durante toda su vida útil.

«En Open The Box trabajamos para aunar salud y medioambiente en un proyecto coherente y rentable».

Estamos en un periodo de aprendizaje acelerado para cumplir con la ley de cambio climático y transición energética. En Open the Box estamos firmemente convencidos de que podemos abordar conjuntamente el cambio climático y la mejora de la salud y el bienestar de las personas desde las mejoras en los edificios.

Desde Open The Box, queremos compartir las desconocidas oportunidades que brinda la luz e invitar a todas las empresas a mejorar de forma innovadora sus propuestas de valor al mercado para así mejorar la rentabilidad del negocio y la vida de las personas que lo componen o a las que afecta.

Experiencia
personal

Mis estudios de ingeniería industrial fueron la base para dedicarme durante más de 40 años al estudio y gestión de la luz.

En los primeros años de mi carrera me centré en la eficiencia de las luminarias y como resultado en la eficiencia energética. El equipo técnico de nuestra empresa familiar consiguió diseñar y fabricar luminarias con rendimientos superiores al 90%, cuando las de la competencia no llegaban al 70%.

En 2018 participé en la creación del libro “Estrategias para edificios de energía casi nula”, que actualmente es una guía para conseguir edificios con balance energético cero.

Para mí, la eficiencia energética pasó a un segundo plano hacia el 2012 cuando descubrí mi auténtica pasión, nuestra biología y el tremendo impacto que puede tener en nuestras vidas y en nuestros bolsillos.

Desde entonces, y tras muchas horas de estudio, trabajo y colaboración con personas y entidades especialistas en los efectos no visuales de la luz, puedo decir que aplico en mi vida cotidiana lo aprendido, haciéndola más saludable: mantengo o mejoro mis capacidades físicas, intelectuales y anímicas y he aportado mi granito de arena para que multitud de personas mejoren también su vida en diferentes entornos tales como en hospitales, colegios, oficinas o incluso en sus hogares.

En los últimos años me ha interesado mucho conocer como gestiona nuestro cerebro los efectos visuales y no visuales de la luz.

Respecto a los primeros, puedo decir que el cerebro no ve nada, solo gestiona señales eléctricas que recibe de los ojos y este se imagina lo que hay ahí fuera aportándonos su versión, basada en nuestras experiencias anteriores. Por lo que nosotros sentimos en base a lo que hemos vivido, lo que nos da una idea de la importancia de nuestro entorno.

Respecto a los segundos, puedo decir que también en el ojo tenemos otros sensores distintos que detectan solo la luz cian. Cuando la percibe al amanecer, manda señales al cerebro y este las interpreta como que es de día, sincroniza los relojes biológicos de todos los órganos que empiezan a producir las hormonas que necesitamos para tener un buen día. Al anochecer la luz del sol se vuelve más amarilla porque deja de aportarnos el componente azul y el cerebro lo interpreta como que es de noche y empieza a mandar señales para producir las hormonas de la noche induciéndonos al sueño, que nos lleva a la reparación y puesta a punto del cuerpo y la mente.

Tras una noche con buen sueño, nuestro cuerpo recupera sus capacidades e incrementa nuestra imaginación que es los que más nos diferencia de las otras especies. Por lo que luz e imaginación están íntimamente relacionados y son componentes fundamentales para conformar lo que somos.

Desde Open The Box quiero compartir algunas cosas interesantes que he aprendido en mis 40 años de carrera dedicados al estudio y gestión de la luz. Puedo empezar diciendo que cuando amas y adoptas la luz, esta siempre te corresponde y cuanto más la conoces, más mejora tu vida.

He participado en el desarrollo de normas y certificados tales como:

la última versión de la
norma EN 12464-1

la parte de iluminación del
certificado WELL 2.0

Especificación UNE 0068
requisitos de seguridad

He liderado el desarrollo de 4 libros publicados por AEICE relacionados con la salud y bienestar de las personas en edificios.

He sido miembro del comité de dirección de ANFALUM y responsable de grupos de trabajo relacionados con la salud y el bienestar de las personas.

También he participado en el comité de expertos en iluminación de “LightingEurope the voice of the Lighting Industry” donde entre otros temas, he participado en el desarrollo de documentación divulgativa de los conceptos Human Centric Lighting o en la campaña Better Lighting.

LightingEurope colabora con los legisladores europeos para compartir la experiencia técnica de sus miembros y ayuda a dar forma a un marco regulatorio saludable con reglas simples que se aplican mejor.
Soy miembro activo en Good Lighting Group, donde participo en los comités técnicos y de divulgación.

Base
científica

El ciclo luz-oscuridad existía mucho antes de que hubiera vida en la tierra y ha condicionado lo que somos. La evolución fue transformando a los seres vivos para adaptarlos al entorno y que de este modo tuvieran más posibilidades de sobrevivir. Ya en las primeras células orgánicas aparece el sistema circadiano.

Simplificando mucho, el sistema circadiano es como un reloj interno que todos los seres vivos poseemos, que sincroniza los distintos órganos del cuerpo para que trabajen en armonía preparándonos para cubrir las necesidades que vamos teniendo a lo largo del día y del año.

Este sistema regula el metabolismo para que se anticipe a nuestras necesidades, estableciendo nuestros ciclos biológicos y su eficacia.

Comprenderlo y ayudarlo en su funcionamiento es fundamental porque produce en nosotros
cambios físicos, mentales y de comportamiento, siguiendo un patrón diario.

El detonante principal del sistema es la luz, tan necesaria y presente en cada momento de nuestras vidas.

La luz tiene en nosotros efectos visuales y no visuales.

Dentro de estos últimos podemos distinguir efectos biológicos, emocionales y físicos afectando los tres a nuestra salud, bienestar y capacidades.

Hasta ahora hemos pensado en la luz sólo como herramienta para ver, sin preocuparnos por sus otros importantísimos efectos.

Desde el punto de vista de la naturaleza los efectos biológicos son mucho más importantes para la vida que la visión. Lo demuestra el hecho que la luz regula nuestro reloj biológico o afecta a la configuración de nuestro ADN. No todos los seres vivos ven, pero todos los seres vivos regulan su biología por la luz.

En el interior normalmente encontramos una iluminación muy baja, estática y con características cromáticas muy pobres durante todo el día. No es suficiente para estimular nuestro cuerpo y mente, por lo que podemos decir que normalmente en interiores nos encontramos en oscuridad biológica. Esto hace que nuestro reloj biológico se desajuste, afectando a nuestro metabolismo, alterando la producción hormonal y el sistema inmunológico y modificando nuestro estado de ánimo y capacidades físicas e intelectuales.

Por este motivo, es habitual que tengamos insomnio, o que nos sintamos desconcentrados, debilitados o depresivos. Todo esto afecta a nuestra memoria e imaginación, así como a nuestras relaciones personales, condicionando nuestra salud y vida social.

La luz es energía. La energía del sol durante millones de años ha sido un estímulo extraordinario para el cuerpo humano que ha aprendido a aprovecharla de diferentes maneras. Por ejemplo:

Espacios en el interior de las viviendas.

• La radiación UV B nos ayuda a sintetizar la vitamina D que nos ayuda con los huesos y el sistema inmune.

• La luz cian sincroniza nuestro reloj biológico con el ciclo natural luz/oscuridad.

• La luz roja y la radiación infrarroja es antiinflamatoria con propiedades curativas.

El color de la luz también afecta a nuestra percepción y estado de ánimo, siendo diferente en mujeres y hombres.

Por todo ello resulta imprescindible que tengamos en cuenta nuestras necesidades biológicas cuando diseñamos los espacios que ocupamos tales como viviendas, hospitales, escuelas o centros de trabajo.

La luz, si es correcta, puede tener unos efectos muy positivos en nosotros, pero si no la controlamos con precisión, puede tener efectos muy perjudiciales.

Los efectos no visuales de la luz se ven afectados por: la intensidad, el color, la dirección, la distribución, la dinámica y horario de la luz, así como el entorno, la edad y la preferencia de las personas.

Necesitamos buena iluminación para estar saludables y felices. La referencia siempre debe de ser la luz natural del exterior.

Nuestro desafío y oportunidad es conseguir también en el interior los resultados óptimos partiendo del aprovechamiento de la luz del día y complementarla con luz eléctrica, donde se tenga en cuenta los parámetros anteriormente indicados.

Son muy cuantiosos los beneficios que se obtienen si cuando diseñamos y usamos los espacios interiores ponemos nuestras necesidades y preferencias en el centro de todos los esfuerzos para potenciar nuestra salud y bienestar.

La luz es el disparador de dos sistemas complementarios bajo la perspectiva biológica

Tenemos un reloj biológico central en el cerebro que controla estos ritmos, pero que solo es útil si se reajusta continuamente con las señales exteriores de luz/oscuridad. Son los sensores ipRGC los que detectan la intensidad de la luz durante el día y reajustan el reloj central.

La luz también tiene control directo de muchos ritmos diarios.
Los ipRGC determinan cuando:

– Nos sentimos adormilados
– Cuando estamos alerta
– Cuando tenemos hambre
– Cuando metabolizamos bien la comida
– Cuando respondemos bien al azúcar
– Cuando tenemos los síntomas más severos de las enfermedades
– Cuando tenemos las mejores capacidades atléticas y académicas


En Open the Box tenemos como objetivo principal ayudar a nuestros clientes a que desarrollen estrategias y edificios saludables y sostenibles que ayuden a las personas a mejorar su salud y bienestar, haciendo que sus inversiones sean mucho más rentables para todos: las personas, la empresa, la sociedad y para el medio ambiente.

La palabra biofilia significa amor a la vida y fue acunada por el biólogo especializado en evolución Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard, para crear una hipótesis que indica que el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo fisiológico y psicológico humano, por eso la amamos.

La teoría sostiene que los millones de años durante los cuales el homo sapiens durante su evolución se relacionó con su entorno de manera estrecha, creó una necesidad emocional profunda y congénita de estar en contacto cercano con el resto de los seres vivos, ya sean plantas o animales.

La satisfacción de ese deseo vital dice Wilson, tiene la misma importancia que el hecho de entablar relaciones con otras personas. Por eso nos sentimos bien al socializar, encontramos paz y refugio cuando vamos a un bosque, al mar o estamos con nuestras mascotas.

Recientemente, estudios científicos ratifican la premisa de la biofilia, demostrando que los entornos naturales y las áreas verdes son muy benéficos para la salud. El Journal of Epidemiology and Community Health publicó que las personas que viven cerca de áreas verdes sufren menos problemas de salud, especialmente depresión y ansiedad, que quienes habitan en espacios rodeados de cemento. La investigación fue realizada en Holanda y se llevó a cabo con más de 300.000 adultos y niños. Los que vivían cerca de la naturaleza mostraron índices más bajos y reducciones en los riesgos de sufrir 15 dolencias diferentes, entre ellas enfermedades cardiacas, diabetes, dolor crónico de cuello y espalda, asma y migrañas.

La ciencia de la biofilia nos enseña que, disfrutando de elementos naturales, o que lo parezcan, en el interior del edificio o a través de las ventanas, nos hace sentir mucho mejor y relajados. Por lo que nuestra recomendación es incorporar estos elementos en el diseño de los edificios.

Nuestro organismo no es una isla, está en relación profunda con el entorno. El sistema inmunitario es sensorial y se encuentra en intercambio permanente con los sistemas nervioso y hormonal, y además con el ambiente. De todas estas relaciones depende en buena medida la salud.

El cerebro posee estructuras que interpretan continuamente, de manera inconsciente y autónoma, lo que sucede en nuestro entorno. Para nuestro cerebro no es lo mismo caminar por un prado florido que hacerlo por el centro de una ciudad. El cerebro valora el entorno y da órdenes muy diferentes al organismo que pueden favorecer la aparición de enfermedades o la recuperación.

Hasta la persona más urbanita conserva una conexión neurobiológica con la naturaleza.

La reacción del organismo ocurre al margen de los gustos de las personas civilizadas. Hasta la persona más urbanita conserva una conexión neurobiológica con la naturaleza que es el resultado de millones de años de evolución. Roger Ulrich afirma que “los seres humanos muestran una tendencia innata a mostrar reacciones positivas y duraderas en la naturaleza, mientras que no ocurre así en general en un entorno urbano”.

Un entorno hostil produce desequilibrio. El ruido, el tráfico, la tensión en el trabajo, las superficies rectas, duras y afiladas o el exceso de estímulos nos ponen en tensión.

Nos sentimos ansiosos, cansados y bloqueados. Cuando esta situación se mantiene aparecen problemas de concentración, insomnio, depresión o disfunciones digestivas.

La evolución del hogar y del lugar de trabajo es inevitable, y trae consigo varios pros y contras. Con las opciones de diseño correctas, el confort o la productividad no tienen que estar reñidas con un agradable estilo del entorno, sino que, al contrario, debe ser beneficiada por un diseño adecuado para las personas que van a utilizar el edificio.

Los espacios además de ser una experiencia estética y funcional son una experiencia biológica, poco conocida, entendida y valorada hasta ahora.

El entorno puede afectar de forma positiva o negativa a la salud del individuo. Si una persona vive en un entorno muy polucionado como es el de la mayoría de las oficinas, tendrá más riesgo de sufrir obesidad y diabetes, aunque sigan una buena dieta y haga ejercicio*.

*Kemp C, Akinola-Odusola D and Camargo A (2022) Obesity & Trauma. Urban Health Council. Available at: https://www.urbanhealthcouncil.com/reports-playbooks/obesity-and-trauma (accessed 23 April 2022).
*Camargo A and Hossain E (2022) The Environmental Factors of Diabetes. Urban Health Council. Available at: https://www.urbanhealthcouncil.com/reports-playbooks/the-environmental-factors-of-diabetes (accessed 23 April 2022).

Como nos dice Stephen R. Kellert and Judith H. Heerwagen en (Kellert et al., 2008: page vii) “En el diseño biofílico no se trata de reverdecer nuestros edificios o simplemente aumentar su atractivo estético mediante la inserción de árboles y arbustos. Mucho más, se trata de conocer el lugar de la humanidad en la naturaleza y el lugar de la naturaleza en la sociedad humana”.

José A. Morales García, Profesor e investigador científico en Neurociencia de la Universidad Complutense de Madrid se hace la siguiente pregunta ¿Por qué pasear por el campo amansa nuestro cerebro? Y nos indica que existen múltiples estudios demuestran que el contacto con la naturaleza reduce la actividad de la amígdala, región del cerebro vinculada a las emociones intensas, el estrés y la ansiedad.

Es preciso valorar correctamente las necesidades y expectativas de las personas “un sensor puede decirte la temperatura que hay, pero solo la persona puede decirte si es la correcta para ella”. Los entornos modernos deben de tener la capacidad de adaptarse a las necesidades puntuales de las personas, ya que no todos somos iguales. Un pequeño cambio en el entorno de los trabajadores puede tener un gran impacto en los resultados de la compañía, por lo que tenemos que estar seguros de hacer las cosas bien, apoyándonos en empresas y soluciones de contrastada experiencia.

Según la encuesta de satisfacción realizada en el edificio de la nueva sede de NAB en Melbourne midiendo los indicadores anteriores se ha verificado un aumento del 17% en la satisfacción del personal y un aumento del 11% en su productividad.

Los edificios no cumplen con nuestras necesidades y expectativas

Los edificios se inventaron para proteger a las personas de las condiciones adversas del exterior y poder desarrollar nuestras vidas más cómodamente. Pero la realidad es que, ya sea por reducir sus costes, por las malas prácticas o por el deseo de ahorrar energía, muchos de los edificios actuales están perjudicando nuestra salud física y emocional, y en consecuencia nuestro rendimiento.

Estos edificios no nos aportan las cualidades del ambiente que necesitamos, alejándonos de las que encontramos en la naturaleza y sobre las que nuestro cuerpo ha evolucionado adaptándose durante milenios.

Hoy está demostrado que durante los meses de invierno muchas personas sufren depresión asociada a la falta de luz natural por la mañana cuando permanecen en el interior. La luz eléctrica, normalmente, no tiene la suficiente intensidad ni aportación de la componente azul (cian) que es justo la que necesitamos para sincronizar nuestro sistema circadiano, activarnos y hacernos sentir bien.

Desdeñamos nuestras necesidades biológicas, por lo que hemos cometido muchos errores en el diseño y uso de los edificios y comunidades.

Más allá de cumplir las normas y la legislación los diseños nos comprometen porque afectan a las vidas de nuestros colaboradores, clientes y al entorno.

Queremos dar a nuestros clientes una buena dosis de vitamina “L y H” L de luz y H de humanidad.

En consecuencia, no cumplen con nuestras necesidades y expectativas. Afortunadamente como sabemos dónde y como tenemos que actuar, haciendo poco esfuerzo de diseño e inversión podemos disponer de espacios saludables y sostenibles.

Para que los negocios ganen relevancia y mejoren su impacto en la sociedad, hay que buscar nuevos campos y argumentos para la innovación, como puede ser:

• El diseño de los espacios teniendo en cuenta las necesidades de las personas con un enfoque antropológico.
Usar las enseñanzas de la naturaleza como la multifunción, el uso reducido de recursos y diseños simples y seguros.

Espacios - estancias en las viviendas.

Os pido que abráis la mente, que seáis curiosos y si las cosas que aquí presento os llaman la atención, profundicéis en ello.

Os invito a crear conexiones emocionales con la gente centrándonos en cubrir sus necesidades, dándoles lo que buscan sin que ellos sepan lo que están buscando exactamente, pero todos sabemos que queremos la salud y bienestar de los nuestros.

Creamos nuevos argumentos que tengan sentido para nuestros clientes, argumentos que acerquen y convenzan a más personas a abrazar al mundo de la biofilia en el más profundo sentido del término.

26,4%
de incremento de su capacidad cognitiva
6,4%
de la mejora en la calidad del sueño
30%
de reducción en sintomatologías

Según el departamento de Salud ambiental de la Universidad de Harvard (Boston, EE.UU) -Harvard TH Chan Department of Environmental Health-, en el documento “The impact of working in a green certified building on cognitive function and health” se llega a la conclusión de que, comparando edificios en malas condiciones, tradicionales, frente a edificios modernos que tengan certificación de alta eficiencia energética (LEED platinum), se detectan las siguientes diferencias en las personas relacionadas con el mejor ambiente en su interior:

«La luz es lo más parecido a un milagro. Hace que nuestro mundo sea luminoso, encandila nuestros sentidos y controla silenciosamente las mareas químicas en nuestros cuerpos».

George C. Brainard, Ph.D. The Healing Light: Interface of Physics and Biology

Cristalera para iluminación en interiores.

¿Por qué ignoramos el 90%?

En numerosos estudios demuestran que nuestra sociedad pasa el 90% de su tiempo en espacios interiores[1], además, hay un segundo 90% que estamos ignorando y es el verdadero coste de operación de los edificios: las personas que los habitan.

La mayoría de las empresas dedican más del 90% de su presupuesto en recursos humanos[2].

Contamos con el marco de evaluación de la Comisión Europea Level(s) y distintos sistemas de certificación de sostenibilidad en edificios en el mercado (DGNB, VERDE, BREEAM, LEED, etc., que permiten analizar y mejorar aspectos tangibles de la sostenibilidad de forma holística, poniendo el foco en mayor o menor medida en las personas, el medio ambiente y la viabilidad económica. Además de estos, nuevos sistemas internacionales de certificación para edificios que se centran en medir el bienestar de las personas, y dan respuesta al doble 90%, como WELL y Fitwel, en los que se tienen en cuenta parámetros diversos como la actividad física, la nutrición, la iluminación, la acústica, la calidad del aire, la biofilia, etc.

Además de reducir las facturas energéticas se pueden obtener beneficios que pueden ser mucho más importantes para usuarios de oficinas y viviendas, como la mejora de las condiciones térmicas, la reducción de humedades o la reducción de ruidos del exterior.

Todo ello redunda en la mejora del confort percibido y la reducción de la sintomatología de enfermedades relacionadas con estas causas como alergias, gripes, asma, estrés etc. Los gastos médicos relacionados con este tipo de enfermedades también se reducen, así como, los gastos laborales motivados por bajas o absentismo o las pérdidas de horas lectivas.

[1] N.E. Klepeis et al., “The National Human Activity Pattern Survey”. 2001
[2] Allen, J. G., & Macomber, J. D. (2020). “Healthy buildings: How indoor spaces drive performance and productivity”. Harvard University Press.
Better buildings are well

Para obtener el máximo beneficio de las inversiones inmobiliarias tenemos que entrar en los detalles.

Si el coste de la energía es solo el 1% de los costes operativos principales de un edificio ¿por qué el objetivo se centra en la energía y no también en el 99% restante?

Tenemos que optimizar todas las oportunidades. Por ejemplo, en el análisis de la información proporcionada por los sistemas de control, se pueden tomar decisiones que ayuden a reducir las necesidades del espacio en un edificio de oficinas en un 30%.

Otra oportunidad es mejorar los entornos de trabajo desde el punto de vista del bienestar de las personas. En el estudio “Right Lighting” realizado por CBRE comprobaron un aumento en el rendimiento de las personas del 12%, cuando se aplicó la iluminación circadiana correcta.

Cada vez se está poniendo más el foco en las personas, que son en realidad las que gestionan los negocios. Los directores generales tienen a disposición nuevas herramientas para mejorar el entorno y las condiciones de trabajo en beneficio de sus colaboradores y por ende de la empresa.

Cuando hablamos de la eficiencia de un edificio, con el enfoque tradicional nos centramos en los ahorros operativos, los costes de mantenimiento y de la energía. Sin embargo, la mayor aportación de valor, con gran diferencia, corresponde a los beneficios en materia de mejorías en la salud, el bienestar, incrementos de productividad, motivación y retención de talento que surgen de que las personas trabajan en condiciones más saludables y confortables. Una mejor calidad del aire interior beneficia enormemente a los trabajadores, lo cual genera un impacto directo positivo en la cuenta de resultados.

Nuestra propuesta es hacer Edificios Saludables basados en Eficiencia Energética + Diseño Centrado en las Personas = Proteger a la Naturaleza a las Personas y la Economía.

EE + DCP = PNPE : Queda mucho espacio para la integración y originalidad.

Por ejemplo, a la hora de plantearse su inversión, el propietario del edificio OXXEO consiguió con solo un 1% de incremento del presupuesto de construcción, mejorar el proyecto y crear un entorno saludable con una iluminación que ayuda a sincronizar nuestro sistema circadiano y la certificación WELL que avala la calidad del interior de los espacios desde la perspectiva del usuario. Incrementando en más del 10% el valor del edificio.

Sostenible + Saludable = Inversión Rentable

La adopción del concepto DISEÑO CENTRADO EN LAS PERSONAS está siendo aplicado en edificios cuyos gestores innovadores quieren diferenciarse de la competencia.

Rehabilitar un edificio es una inversión atractiva y rentable, pero recibe mucha menos atención y capital de lo que merecen. Esto se debe en parte a que solo se incluye el ahorro energético en el cálculo de amortización. Se debería considerar también otras mejoras importantes como, la dimensión del edificio y las inversiones que ayudan a las personas a mejorar su salud, bienestar y rendimiento. Agregar todos los beneficios puede reducir drásticamente el tiempo de amortización de la inversión a la vez que incrementa significativamente el valor del edificio.

También se debe en parte a la confusión e incertidumbre en como incluir todos los beneficios de una forma adecuada para ser aprobada la inversión por los órganos pertinentes de la empresa y, en su caso, por la entidad financiadora. No hay, ni habrá, en el futuro mucha obra nueva, los proyectos de rehabilitación serán la parte fundamental del mercado inmobiliario como ya está empezando a pasar. Desde el punto de vista de la decisión, las rehabilitaciones profundas son más fáciles de plantearlas cuando las instalaciones están al final de su vida útil, ya que de cualquier manera es necesario actualizarlas y el diferencial de inversión se amortiza en pocos meses.

• Retorno a la inversión en euros

• Retorno a la inversión en calidad de vida

Cuando se incluyen en los cálculos todos los beneficios, estas inversiones pueden competir con cualquier otra del negocio, reduciendo además los riesgos de la compañía.

Hacer un análisis completo llevará a una mayor inversión de tiempo y recursos, pero muy probablemente el resultado de la decisión sea distinto y merezca la pena realizar el ejercicio.

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